Los peligros del sexting están claros: las fotos, vídeos y mensajes privados, pueden dejar de serlo en cualquier momento. Los canales de comunicación actuales permiten compartir información rápidamente, por lo que perdemos rápidamente el control sobre lo que compartimos desde el momento en que lo hacemos.
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| Consecuencias |
1.- Riesgo de exposición a pederastas y otros acosadores o chantagistas
Cuando un menor se hace fotografías de carácter sexual puede provocar un deseo de encuentro a las personas a las que las llegue esa foto o video. Esto puede originar un abuso o corrupción del menor exponiéndole a chantajes sexuales. Por tanto, las personas que practican sexting corren riesgo de que las imágenes se usen para una sextorsión.
2.- Aspectos legales
Dependiendo del país, el sexting puede originar problemas legales como corrupción de menores, acoso, sextorsión, vulneración del derecho al honor, difusión de datos personales y producción, posesion y/o distribución de pornografía infantil.
3.- Riesgos psicológicos
Cuando el menor ve que su imagen de carácter sexual se distribuye sin control a todo el mundo, este se siente humillado y puede acabar con problemas de ansiedad, depresión, perdida de autoestima, trauma, exclusión de la sociedad…y a veces puede acabar en suicidio. Estos riesgos psicológicos pueden ser mas graves si existe sextorsión a partir del sexting.
4.- Amenazas
A partir del momento en que enviamos la foto o video de contenido sexual perdemos el control sobre ello ya que el receptor de la imagen puede difundirla a su antojo.
También existen formas involuntarias de que nuestra imagen se difunda a todo el mundo. Generalmente no nos percatamos de que una imagen no solo se puede difundir cuando se la envias a alguien y este la reenvía, sino que también se pueden producir robos, pérdida de móvil o que un tercero acceda a las fotos sin tu consentimiento.
Las fotografías o videos pueden entrar en el circuito de la pornografía infantil.
Cuando la fotografía o video llega a manos de una persona inadecuada, puede utilizar las fotos para chantajear al menor. Esto es lo que se conoce como sextorsión. Esta es una situación complicada ya que el sextorsionador amenaza con publicar las fotos si no le sigues enviando contenido sexual o si no tienes contacto físico de tipo sexual con él, generalmente.
El contenido privado puede hacerse público en muchas situaciones como estas:
- La persona que recibe las fotos de contenido sensible podría compartirlas en canales públicos, ya sea de forma consciente o inconsciente.
- Un hacker podría acceder al contenido del smartphone que se sincroniza automáticamente y se almacena en la nube.
- Al sufrir el robo o la pérdida de un dispositivo en un lugar público, este podría caer en manos de un desconocido.
- Unos hackers podrían acceder a la cuenta de una víctima en su app de mensajería e introducirse en su carpeta de fotos privadas.
Es posible que la víctima no se dé cuenta de inmediato de que sus fotos privadas se han filtrado en Internet, y estas podrían salir a la luz incluso años más tarde de que fueran tomadas. En cuanto se filtran en Internet, pueden tener graves consecuencias. En primer lugar, este contenido podría utilizarse para el chantaje, independientemente de la edad: tanto los adolescentes como los adultos tienen razones para querer que esas fotos no se hagan públicas, sin importar el coste. Por lo tanto, los chantajistas podrían amenazarles con compartir estas imágenes, por ejemplo, con personas que no deberían verlas. Esto debe tenerse en cuenta incluso cuando se comparten este tipo de fotos con una pareja.
Si las fotos privadas se ven comprometidas, podrían acabar publicadas en páginas web de pornografía. Esto podría dañar la imagen de la víctima tanto en la red como en la vida real y crearle graves problemas. Además, los familiares o compañeros de trabajo de la víctima podrían ver estas fotos y esto podría causar un gran impacto en su vida.


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